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Cuando me siento a escribir...
Cuando me siento a escribir, siempre comienzo creando el mundo (o, en el caso de la saga Zodíaco, los mundos) donde transcurre la historia, y luego, desarrollo los personajes y la trama. Trabajo así, por algo que dijo el gran filósofo Alan Watts: no nacemos a la tierra, si no de la tierra.
En otras palabras, nosotros somos seres humanos, porque nacimos en este planeta y nuestra forma de ser tiene mucho que ver con nuestra cultura y nuestras familias--y todo esto existe antes que nosotros.
Se nota que soy de Virgo, porque me gusta desarrollar todos los detalles antes de comenzar un cuento nuevo. Una vez que siento que conozco a los personajes, tan bien como si fuesen familia, recién ahí empiezo a escribir el primer capítulo. Con Z, primero completé una guía a la galaxia de mas o menos 75 páginas, y una vez que lo compartí con mi editora y le gustó, me puse a escribir la historia de Rho.
Romina Russell es la autora de la saga Zodíaco y en su paso por la Feria del libro 2017, nos dejó estas reflexiones.
En otras palabras, nosotros somos seres humanos, porque nacimos en este planeta y nuestra forma de ser tiene mucho que ver con nuestra cultura y nuestras familias--y todo esto existe antes que nosotros.
Se nota que soy de Virgo, porque me gusta desarrollar todos los detalles antes de comenzar un cuento nuevo. Una vez que siento que conozco a los personajes, tan bien como si fuesen familia, recién ahí empiezo a escribir el primer capítulo. Con Z, primero completé una guía a la galaxia de mas o menos 75 páginas, y una vez que lo compartí con mi editora y le gustó, me puse a escribir la historia de Rho.
Romina Russell es la autora de la saga Zodíaco y en su paso por la Feria del libro 2017, nos dejó estas reflexiones.
1:21:00 p.m.
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Ferias y eventos
Un mapa de la Argentina en librerías

La librería generalista domina ampliamente el panorama, el 82% de los locales de librerías relevados son no especializados.
Las provincias del sur tienen la menor cantidad de habitantes por librería (los centros urbanos de Tierra del Fuego y Chubut tienen 31.000 y 38.000 personas por local).
El mayor volumen de puntos de venta se registra en la CABA y en la Provincia de Buenos Aires, concentrando el 60% de las librerías del país.
En cuanto a localidades, San Isidro registra 17.000 habitantes por librería y guarda la mayor proporción librerías/población de todo el país.
Fuente: "Primer informe relevamiento nacional de puntos de venta 2013/2014"
1:29:00 p.m.
Ferias y eventos
Una Buenos Aires de libros
Podemos decir con certeza que Buenos Aires es una de las capitales internacionales de la cultura del libro. Con más de 460 librerías, una importantísima feria anual y un prestigioso festival de literatura, fue nombrada por la UNESCO durante 2011 la Capital Mundial del Libro; no quedan dudas de que existe una Buenos Aires de los libros. Con una librería cada 6250 habitantes, sólo la superan las grandes ciudades letradas europeas (París tiene una cada 2150 habitantes, mientras que la populosa y culta Tokio tiene una cada 7700). La calle Corrientes uno de esos pocos lugares del mundo en los que, como en el Boulevard Saint-Germain, los comercios de libros permanecen abiertos hasta media noche.
FERIAS Y FESTIVALES: Una ciudad activa
La Ciudad de Buenos Aires es la sede anual de una de las cinco ferias más importantes del mundo en materia de literatura y edición, junto con las de Frankfurt, São Paulo, Guadalajara, Londres y la Book Expo America. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tiene este año su 40° edición. Se trata de una de las más relevantes en lengua hispana y, cada año hacia finales de abril, recibe alrededor de 1.250.000 visitantes, además de la visita de destacadas personalidades del mundo de las letras y del mercado editorial (este año vinieron Paul Auster, J.M. Coetzee, Almudena Grandes y Pérez Reverte, entre otros).
Unos meses después de la FILBA, entre julio y agosto, se lleva a cabo la Feria del Libro Infantil y Juvenil (que celebrará este año su 24° edición) y es el punto de encuentro entre los pequeños lectores y sus autores e ilustradores favoritos.
Hace ya algunos años, cinco para ser exactos, se viene realizando el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires. En septiembre del 2013 tuvo lugar en simultaneo entre Santiago de Chile y la capital porteña, y en ella participó un gran numero de autores y dramaturgos consagrados y nóveles de Argentina y Chile, recibiendo también más de una docena de invitados del resto del mundo.
LA EDICIÓN: Los libros en números
En Buenos Aires ya hace unos años se edita un promedio de más de 25.000 títulos al año, llegando a un total de alrededor de 90 millones de ejemplares impresos. Con 460 editoriales registradas concentra más del 60% de las empresas del rubro en la Argentina. No es de extrañar que las editoras más grandes, muchas subsidiarias de grupos internacionales, tengan sede aquí. Además, varias de las independientes suelen "atender en capital".
LOS PERSONAJES: porteños de letras
Muchos de los grandes del panteón de escritores argentinos son porteños. Lugar de nacimiento u hogar adoptivo, la capital no dejó jamás de ser un paso obligado. No por nada gran parte de los "lugares célebres" de la literatura (como el Café Rex donde Virgilio Piñera tradujo Ferdydurke junto a Gombrowicz, o las animadas peñas del Café Tortoni, por sólo nombrar algunos) se encuentran en la ciudad de las editoriales, de la UBA o de las vanguardias.
Más allá del mentado mito de que Buenos Aires es la ciudad con "más librerías per cápita del mundo", es cierto que se trata de todo un universo de libros donde los fanáticos de la literatura, los bibliófilos, los cazadores de libros antigüos, los adeptos a la novedad editorial, en fin, todos pueden encontrar algo a su gusto. Sembrada de librerías grandes y pequeñas, cadenas, independientes, cuevas maravillosas de libros usados que se apilan hasta el techo; con sus festivales, su Noche de las Librerías, sus incontables talleres literarios, y su enorme y arquitecturalmente cuestionable Librería Nacional, aquí nada falta, sólo hay que saber buscar.
Gabriel Falcone
FERIAS Y FESTIVALES: Una ciudad activa
La Ciudad de Buenos Aires es la sede anual de una de las cinco ferias más importantes del mundo en materia de literatura y edición, junto con las de Frankfurt, São Paulo, Guadalajara, Londres y la Book Expo America. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tiene este año su 40° edición. Se trata de una de las más relevantes en lengua hispana y, cada año hacia finales de abril, recibe alrededor de 1.250.000 visitantes, además de la visita de destacadas personalidades del mundo de las letras y del mercado editorial (este año vinieron Paul Auster, J.M. Coetzee, Almudena Grandes y Pérez Reverte, entre otros).
Unos meses después de la FILBA, entre julio y agosto, se lleva a cabo la Feria del Libro Infantil y Juvenil (que celebrará este año su 24° edición) y es el punto de encuentro entre los pequeños lectores y sus autores e ilustradores favoritos.
Hace ya algunos años, cinco para ser exactos, se viene realizando el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires. En septiembre del 2013 tuvo lugar en simultaneo entre Santiago de Chile y la capital porteña, y en ella participó un gran numero de autores y dramaturgos consagrados y nóveles de Argentina y Chile, recibiendo también más de una docena de invitados del resto del mundo.
LA EDICIÓN: Los libros en números
En Buenos Aires ya hace unos años se edita un promedio de más de 25.000 títulos al año, llegando a un total de alrededor de 90 millones de ejemplares impresos. Con 460 editoriales registradas concentra más del 60% de las empresas del rubro en la Argentina. No es de extrañar que las editoras más grandes, muchas subsidiarias de grupos internacionales, tengan sede aquí. Además, varias de las independientes suelen "atender en capital".
LOS PERSONAJES: porteños de letras
Muchos de los grandes del panteón de escritores argentinos son porteños. Lugar de nacimiento u hogar adoptivo, la capital no dejó jamás de ser un paso obligado. No por nada gran parte de los "lugares célebres" de la literatura (como el Café Rex donde Virgilio Piñera tradujo Ferdydurke junto a Gombrowicz, o las animadas peñas del Café Tortoni, por sólo nombrar algunos) se encuentran en la ciudad de las editoriales, de la UBA o de las vanguardias.
Más allá del mentado mito de que Buenos Aires es la ciudad con "más librerías per cápita del mundo", es cierto que se trata de todo un universo de libros donde los fanáticos de la literatura, los bibliófilos, los cazadores de libros antigüos, los adeptos a la novedad editorial, en fin, todos pueden encontrar algo a su gusto. Sembrada de librerías grandes y pequeñas, cadenas, independientes, cuevas maravillosas de libros usados que se apilan hasta el techo; con sus festivales, su Noche de las Librerías, sus incontables talleres literarios, y su enorme y arquitecturalmente cuestionable Librería Nacional, aquí nada falta, sólo hay que saber buscar.
Gabriel Falcone
12:27:00 p.m.
Ferias y eventos
30 años de la boutique. 30 años, que no es nada
Juro que no sé cómo hicimos para llegar hasta acá. Nunca pensé que con la Boutique podíamos alcanzar los treinta años de vida: la Boutique es mi relación más estable. No podría trabajar de otra cosa. Aquí tengo a la literatura, la música, la plástica y los amigos. Aquí está Sombra –la dueña secreta de la librería- recorriendo los pasillos y dejándose acariciar.
Pero la Boutique ya no es mía. Después de treinta años, es algo que me trasciende. Es de los clientes y de los que trabajan acá. De los corredores de libros y la gente del bar. Y del barrio, y del croto de la cuadra, y de la gente que entra a chusmear.
Empezamos con la librería a media cuadra del local actual, en la esquina de Chacabuco y 9 de julio. En 1995 nos mudamos a Chacabuco 459. Nos hacía falta más espacio porque queríamos hacer más cosas; necesitábamos hacerlas. Con los libros llegaron los escritores. Después de los escritores, los músicos, los fotógrafos, los cineastas y los artistas plásticos. Ellos también son la Boutique. La tomaron por asalto, en un asedio silencioso pero sin pausa.
Quiero agradecer (así, en primera persona) a mi barrio y a sus vecinos. Llevamos treinta años atendiendo a abuelos, padres e hijos de una misma familia. Eso nos enorgullece. El barrio es el que sostiene a la Boutique. El barrio no se elige. Te toca.
La gente de San Isidro está lejos del estereotipo propio del porteño. Es un lugar lleno de talento. Desde la Boutique siempre le hicimos el aguante a los artistas locales. Todos aquellos que llegaron con ideas, carteles, libros de ediciones propias, Cds y arte para mostrar, lo saben.
También tenemos una deuda enorme con las editoriales que nos sostuvieron durante tiempo, en una forma de apoyo tácito pero fiel, prestándonos sus escritores. Hubo noches de presentaciones de libros que no van a borrarse de la memoria de los que estuvieron. Y maravillosos asados con escritores. De la lista de invitados -que es enorme- vamos a nombrar solo a algunos de los más entrañables: Gelman, Sabato, Maitena, Castillo, Gambaro, Fontanarrosa, Saramago, Orozco, Benedetti, Montero, Bioy, Vázquez Montalbán y Quino.
Cumplimos treinta años de Boutique y treinta años de democracia. Empezamos junto con Alfonsín. Nos gusta creer que somos hijos de nuestra época. Que representamos algo del zeitgeist de la Argentina de estos años: la pasión por el debate y la diferencia, la independencia como tarea. En estos años tratamos de que nadie nos dijera lo que teníamos que pensar ni lo que teníamos que hacer. Esto nos costó (nos va a seguir costando) muchos amigos.
Más allá de nuestras ideas, con nuestros invitados abrimos un abanico ideológico amplio. Estuvieron Osvaldo Bayer, Marcos Aguinis, Miguel Bonasso, Félix Luna, Rodolfo Anguita, Daniel Santoro, José Pablo Feinmann, Andrés Oppenheimer… y siguen las firmas. Las izquierdas, las derechas y los centros tuvieron un lugar aquí. Con los años, fuimos tomando nuestra posición. Pero nunca le regalamos este espacio a la política: hicimos política, que es otra cosa.
Nuestros libreros siempre fueron gente joven. Hay excelentes libreros jóvenes. Muchos de los que hoy están en el mundo del libro o del arte se formaron acá. Eso nos enorgullece. Detestamos esa idea romántica del viejo librero que lucha contra el sistema. Los libreros de culto siempre están por cerrar su librería, nunca pagan el alquiler y quieren encajarle Gombrowicz a todo el mundo.
La Boutique es como el jazz: un desorden rigurosamente organizado. Tenemos la creencia de los libros, que incluye a todas las religiones y a todos los ateísmos. Nunca dejamos de reírnos: de los libros, de los escritores, de las modas, de nosotros mismos. En estos treinta años aprendimos que sin risa no hay supervivencia.
Brindemos juntos por los buenos vinos compartidos. Por la pared escrachada y graffiteada, por las largas charlas, por las bellas mujeres que pasaron por esta Boutique, por las parejas que se formaron acá.
Por los años que van a venir.
La pasamos bien juntos, ¿no?
Muchas gracias.
Fernando Pérez Morales
Junio de 2013
Pero la Boutique ya no es mía. Después de treinta años, es algo que me trasciende. Es de los clientes y de los que trabajan acá. De los corredores de libros y la gente del bar. Y del barrio, y del croto de la cuadra, y de la gente que entra a chusmear.
Empezamos con la librería a media cuadra del local actual, en la esquina de Chacabuco y 9 de julio. En 1995 nos mudamos a Chacabuco 459. Nos hacía falta más espacio porque queríamos hacer más cosas; necesitábamos hacerlas. Con los libros llegaron los escritores. Después de los escritores, los músicos, los fotógrafos, los cineastas y los artistas plásticos. Ellos también son la Boutique. La tomaron por asalto, en un asedio silencioso pero sin pausa.
Quiero agradecer (así, en primera persona) a mi barrio y a sus vecinos. Llevamos treinta años atendiendo a abuelos, padres e hijos de una misma familia. Eso nos enorgullece. El barrio es el que sostiene a la Boutique. El barrio no se elige. Te toca.
La gente de San Isidro está lejos del estereotipo propio del porteño. Es un lugar lleno de talento. Desde la Boutique siempre le hicimos el aguante a los artistas locales. Todos aquellos que llegaron con ideas, carteles, libros de ediciones propias, Cds y arte para mostrar, lo saben.
También tenemos una deuda enorme con las editoriales que nos sostuvieron durante tiempo, en una forma de apoyo tácito pero fiel, prestándonos sus escritores. Hubo noches de presentaciones de libros que no van a borrarse de la memoria de los que estuvieron. Y maravillosos asados con escritores. De la lista de invitados -que es enorme- vamos a nombrar solo a algunos de los más entrañables: Gelman, Sabato, Maitena, Castillo, Gambaro, Fontanarrosa, Saramago, Orozco, Benedetti, Montero, Bioy, Vázquez Montalbán y Quino.
Cumplimos treinta años de Boutique y treinta años de democracia. Empezamos junto con Alfonsín. Nos gusta creer que somos hijos de nuestra época. Que representamos algo del zeitgeist de la Argentina de estos años: la pasión por el debate y la diferencia, la independencia como tarea. En estos años tratamos de que nadie nos dijera lo que teníamos que pensar ni lo que teníamos que hacer. Esto nos costó (nos va a seguir costando) muchos amigos.
Más allá de nuestras ideas, con nuestros invitados abrimos un abanico ideológico amplio. Estuvieron Osvaldo Bayer, Marcos Aguinis, Miguel Bonasso, Félix Luna, Rodolfo Anguita, Daniel Santoro, José Pablo Feinmann, Andrés Oppenheimer… y siguen las firmas. Las izquierdas, las derechas y los centros tuvieron un lugar aquí. Con los años, fuimos tomando nuestra posición. Pero nunca le regalamos este espacio a la política: hicimos política, que es otra cosa.
Nuestros libreros siempre fueron gente joven. Hay excelentes libreros jóvenes. Muchos de los que hoy están en el mundo del libro o del arte se formaron acá. Eso nos enorgullece. Detestamos esa idea romántica del viejo librero que lucha contra el sistema. Los libreros de culto siempre están por cerrar su librería, nunca pagan el alquiler y quieren encajarle Gombrowicz a todo el mundo.
La Boutique es como el jazz: un desorden rigurosamente organizado. Tenemos la creencia de los libros, que incluye a todas las religiones y a todos los ateísmos. Nunca dejamos de reírnos: de los libros, de los escritores, de las modas, de nosotros mismos. En estos treinta años aprendimos que sin risa no hay supervivencia.
Brindemos juntos por los buenos vinos compartidos. Por la pared escrachada y graffiteada, por las largas charlas, por las bellas mujeres que pasaron por esta Boutique, por las parejas que se formaron acá.
Por los años que van a venir.
La pasamos bien juntos, ¿no?
Muchas gracias.
Fernando Pérez Morales
Junio de 2013
2:05:00 p.m.
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