Voces de Chernóbyl, un informe por Gabriel Falcone

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"El sufrimiento, nuestro único capital
Voces de Chernóbil" de Svetlana Alexiévich

"De la guerra había regresado la Generación "Perdida" ¿Recuerda a Remarque? Pero con Chernóbil vive la generación "desconcertada". Vivimos en el desconcierto. Lo único que no ha cambiado es el sufrimiento humano. Nuestro único capital ¡Un tesoro que no tiene precio!"
-Serguéi Vasílievich Sóbolev (vicepresidente de la Asociación Republicana Escudo para Chernóbyl).

Sería vano pretender comprender la verdadera catástrofe de Chernóbyl y sus consecuencias. El alma eslava es pudorosa, firme y obstinada, sin dudas orgullosa. Sin embargo en esa multiplicidad de perspectivas que encarna "Voces de Chernóbyl" podemos leer la manera tan particular que tienen de sufrir. No es un "alma" o el espíritu de la tierra, no me malentiendan. Es la historia encarnada que hace que cada individuo se convierta, aunque sea mientras dure el recuerdo, en un personaje. Esa historia es una tragedia, y sus protagonistas fueron cientos de miles: campesinos, técnicos nucleares, enfermeras, médicos, conscriptos, pilotos, rescatistas, policías, cazadores. Víctimas, héroes, mártires.

El 26 de abril de 1986 una prueba en la central nuclear Vladimir Ilich Lenin produjo una falla catastrófica en uno de los reactores causando la muerte inmediata de 31 personas y expulsando materiales tóxicos y radioactivos a la atmósfera. La central de Chernóbil está ubicada a 3km. de la ciudad ucraniana de Pripyat, a 110 km. de Kiev, y a sólo 16 km. de la frontera con Bielorrusia. Y en este dato nos detenemos, porque "Voces..." nos lo recuerda desde el comienzo, Chernóbyl fue el azote de la Rusia Blanca, un pequeño país en el que la mortandad supera a la natalidad por un 20%, en el que la incidencia de cáncer creció un 730%... en este mismo libro, que fue publicado originalmente en ruso en 1997 (once años después del accidente) e ingresaba a Bielorrusia por contrabando, porque estaba prohibido.

Muchos han hecho referencias al carácter polifónico del libro, escrito como una "novela coral", sin embargo no se trata de una novela; conformado por la agregación de más de cuarenta testimonios (trabajados literariamente), su respeto por la voz, la forma, la expresión y sobre todo por los silencios de sus entrevistados es característico del registro documental. Es un libro coloquial, colorido, rico y lleno de expresiones, y sin embargo es profundamente sombrío en su materia, transido por un dolor inexpresable y ritmado por actos de heroísmo, catástrofes, sueños y pesadillas que siempre son tangibles porque los vemos en la escala humana, a la distancia justa, de la misma manera que escuchamos a un pariente cercano cuando nos cuenta una anécdota. Los relatos arman segmentos de un rompecabezas infinito. Una tragedia demasiado grande para ser soportada por cada individuo, llena de héroes y mártires, pero sobre todo víctimas.

участник ликвидации последствий аварии на Чернобыльской АЭС

"Participante en la liquidación del accidente de la planta nuclear de Chernóbil y sus consecuencias" es la definición oficial soviética para aquellos, civiles y militares, que prestaron servicio y apoyo durante la catástrofe. Se estima que sólo en 1986 y 1987 fueron 240.000 los liquidadores (en total 600.000 personas fueron reconocidas con papeles especiales). Muchos de ellos recibieron dosis letales de radiación, muchos resultaron incapacitados, afectados por migrañas crónicas. El Coronel Volodazhski, piloto, Héroe de Rusia, murió y en su historia clínica anotaron sólo 3 rems (cuando en realidad recibió 100); los mineros que aislaron el reactor trabajando a 50º en una galería subterránea para evitar que contaminara un acuífero, y de los que poco se sabe; los "bio-robots", muchachos haciendo rotación en el techo del reactor barriendo el grafito que los robots de verdad no podían mover porque se deterioraban por causa de la radiación; todas sus imágenes se borronean entre la gloria y la vergüenza oficial. Las medallas, las condecoraciones, las pensiones magras, sus familiares, las víctimas, el sacrificio. Numerosas historias en las que el heroísmo se mezcla con la desesperación y la resignación, con la profunda tragedia que, para ser honestos, aún no se terminó. [G.F.]

Svetlana Alexándrovna Alexiévich; Stanislav, Ucrania, Unión Soviética, 31 de mayo de 1948. Periodista y escritora bielorrusa, en lengua rusa; recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio Nobel de Literatura en el año 2015. En Argentina fueron publicados en el año 2015 "Voces de Chernóbil" (Debate, 2015) y "La guerra no tiene rostro de mujer" (Debate, 2015).




En esta foto se aprecia el estado de la central antes de la erección de las medidas de contención (fuente)
 
Lida Masanovitz planta cebollas y rábanos en Redkokva, un pueblo fantasma en Ucrania, en contra de la solicitud de no consumir alimentos cosechados en la zona (fuente).

Nueve meses después del accidente un liquidador es examinado por un doctor en una clínica moscovita especializada en el tratamiento de víctimas de radiación (Foto de Igor Kostin, Sygma/Corbis, fuente).

Un equipo de liquidadores se prepara para una ronda de limpieza en el techo de la planta de Chernóbil, tomada cinco meses luego de la primera explosión (Foto de Igor Kostin, Sygma/Corbis, fuente).

Llamados "Bio-robots", porque reemplazaron a los dispositivos automatizados que claudicaron ante la radiación, los trabajadores que trabajaron en los techos estuvieron entre los más afectados por el radio (Foto de Igor Kostin, Sygma/Corbis, fuente). 

Distintivo y medalla otorgados a los liquidadores. En el detalle central de la medalla hay una gota de sangre, las partículas alfa y beta, y rayos gama la atraviesan (fotografía: F. Lamiot, wikipedia.org). 


Más de 1300 vehículos irradiados durante las operaciones de contención fueron abandonados (Foto de Diana Markosian/Redux Images, fuente).

Viktor y Lydia Gaidak. Viktor fue ingeniero en la planta durante 24 años, 9 después del incidente de 1986, fue operado de un cáncer de colon (Foto de Michael Forster Rothbart, fuente). 



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